EL ESTADO Y LA CONSTRUCCIÓN DE IDENTIDAD: PAPEL DE LA ESCUELA
Estimado
lector, hoy te quiero hablar sobre la identidad y su proceso de formación, me
gustaría iniciar diciéndote que la identidad es un conjunto de características,
cualidades, rasgos que distinguen a una persona de otras; y el proceso de
formación de la identidad se refiere a la toma de consciencia de sí mismo y del
mundo externo.
El
proceso de formación de la identidad es largo, y en él influyen todas las
instituciones a las que el individuo ha pertenecido a lo largo de su vida; la
familia, la escuela, la religión, los amigos, etcétera.
La
escuela es un lugar para la socialización, toda vez que el ser humano por
naturaleza busca relacionarse con los otros; es por ello que las interacciones
sociales toman un papel relevante en la escuela, pues gracias a ellas los
individuos intercambian conocimientos, experiencias, formas de sentir,
necesidades.
Derivado
de estas interacciones, las personas construyen nuevas experiencias,
conocimientos, y lo más importante, toman conciencia de lo que son ellos mismos
y del mundo externo; pero no solo son conscientes de ellos mismos, sino que
identifica las diferencias que tiene con los otros; reconoce que puede haber
otras formas de pensar, de sentir, de actuar y las respeta; es así como se va dando
la construcción de su identidad.
Cuando
los individuos que van a la escuela interactúan unos con otros, comparten,
reconocen y observan la cultura, se hacen sus propios conceptos, establecen sus
relaciones y llegan a sus lógicas. La intersubjetividad se deriva de la
interacción y se entiende como una habilidad humana para entender a los otros,
a través de diversas formas de comunicación como lo es el lenguaje, y/o los
gestos.
La
escuela forma ciudadanos con habilidades, destrezas, actitudes, que les permiten
negociar sus diferencias con los demás, configurando formas legitimas de
convivir y organizar su mundo, donde pueda vivir la diferencia y el
reconocimiento.
El
Estado es el encargado de que estos ciudadanos vivan bajo un orden social,
donde él define lo justo, lo equitativo, lo bueno, lo malo, lo digno, lo
incluyente; poniendo a la escuela como escenario para la transformación de la
cultura. Esta transformación solo puede darse desde el currículo, teniendo un
control de lo que se enseña en la escuela.
Pero
no solo de lo que se enseña, sino cómo se enseña, con el desarrollo de
competencias afectivas, cognitivas, comunicativas, entre otras, pues la visión
del Estado es que la escuela le entregue a la sociedad, individuos plenos,
desarrollados en todos y cada uno de los aspectos de su vida.
María Trinidad Martínez Pérez
Referencia
Echavarría Grajales, C. (2003). Documento. La escuela un
escenario de formación y socialización para la construcción de identidad moral , en: Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Julio –
Diciembre, Vol. 1, No 002, Universidad de Manizales, Colombia 2003.

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